Cuando era pequeño, recuerdo que me gustaba mucho jugar con mi tío, era divertido pero algunas veces andaba triste y no sabía por qué, me decía que no le dijera a mama que él venía a visitarme, que era un secreto entre él y yo, eso me emocionaba ya que era bueno guardando secretos.

Mi tío era un niño como yo pero mayor. Era alto, de piel morena, pelo negro liso y ojos claros, su cara era lo más peculiar: tenía muchas cicatrices y no sólo en la cara, sino en todo el cuerpo como si hubiera tenido muchos accidentes.

Un día mi madre me preguntó que con quien yo hablaba tanto, le dije que con alguien especial, ella solo sonrió pensando que eran cosas de niños o como todos, tenía un amigo imaginario.

En el pasar de la semana, ella algo preocupada como toda madre, se daba cuenta de que mis amiguitos de siempre ya no me visitaban, pues si había cambiado en mi actitud no siempre andaba feliz, ya que mi tío se había vuelto celoso, no me permitía jugar con más nadie sino con él.

Pensaba que si jugaba con otros niños lo olvidaría y me empezó a obligar a jugar, y si no lo hacía me amenazaba con hacerle daño a mis amigos y a mí.

Ya me preocupaba y me angustiaba, empecé a aislarme de las personas. Mi mama empezó a interrogarme de qué me pasaba, yo no le decía nada pues le había prometido a mi tío que no le contaría de que el venía a visitarme. Mi madre ya no encontraba qué hacer conmigo, le preocupaba de que no jugara ni hablara con otros niños.

Le preguntó a mi mejor amigo, que se llama Juan, qué era lo que me pasaba y él le dijo que yo jugaba con un tío que era celoso y que no me permitía jugar con nadie más, pues mamá se preocupó más por lo que le había dicho Juan.

Pasó el día, regresé del colegio y fui al patio como siempre lo hacía para jugar con mi tío. Cuando llegué estaba molesto, me empujó y me dijo que por qué le había contado de él a Juan, y yo le dije que él solo me dijo que no le dijera a mamá y no pensé que él se molestaría, ese día no jugó conmigo y se fue furioso.

Cuando fui al colegio vi que Juan no había llegado y me enteré de que estaba en el hospital, se había caído por las escaleras. Si mi tío había cumplido su promesa de hacerle daño yo estaba muy angustiado, y ya tenía mucho miedo. No sabía que hacer, por mi cumpla él le había hecho daño a Juan y comencé a llorar.

Mamá me preguntó que qué me pasaba y cuando le iba a contar vi que mi tío me hacía señas de que no le dijera nada. Mamá al ver mi reacción y que no decía nada, pues solo tenía una mirada fija en algo, ella volteó y no veía nada y yo le gritaba que así estaba y ella preocupada me decía que ahí no había nada, que solo estábamos los dos.

Después de eso, mi tío empezó a torturarme, no me dejaba dormir, tenía pesadillas, no comía, en las noches escuchaba una voz que me decía “no digas nada o te ira mal”, en otras ocasiones escuchaba “ven, ven, juega conmigo, no me dejes”, y en mi cuarto todos mis juguetes empezaban a moverse, la cama se movía y yo gritaba “¡mamá, ayúdame!” y mi mamá intentaba abrir la puerta y no se podía, la manilla se había trabado.

Papá tuvo que derrumbar la puerta y me encontró en un rincón llorando y muy asustado. Después de eso tuve que contarle lo que estaba pasando y ella sólo me escuchó, no dijo nada porque no me quería angustiar. Me envió de vacaciones y cuando regresé nos habíamos mudado. Hoy me han dicho que mi tío murió años antes de que yo naciera. Mamá me contó que murió de una forma muy fea en un accidente de auto, por eso su marcas en la cara, puesto que se desfiguró el rostro.