Me llamo “Ruth” y deseo compartir mi testimonio, pero antes de iniciar les hago esta pregunta – que implica la noción de lo “Normal”? – , les diré que por mucho tiempo estuve trabajando fuera de Colombia, luego de varios años en el extranjero (Argentina) decidí regresar a mi país, tratando más que nada de recuperar los años perdidos con mi parientes, mi hermana “Nilda” junto a su marido “Alvaro” por aquel entonces andaban en busca de un departamento, al hablar con ellos, decidimos comprar uno a medias entre los tres.

la possecion de ana

Trascurrieron dos meses de búsqueda hasta dar con un piso de tres ambientes muy amplio y a precio razonable, con una excelente ubicación en el centro de “Bogotá”. Realizamos el contrato de compraventa y rápidamente nos mudamos, aun en contra de la voluntad de mi hermana, quien me decía que aquel inmueble le daba mala espina (ya no éramos tres sino cuatro, me compre para entonces una perrita “fox terrie ingles” para hacerme compañía), las primeras noches fueron normales pero en la quinta, mientras estaba charlando con mi cuñado en el living, mi hermana grito desesperada, rápidamente con Alvaro fuimos hasta el dormitorio y la vemos llorando desconsolada.

Nos comenta que mientras leía un libro, la televisión del cuarto se prendió de por sí sola. Mi hermana siempre fue una mujer miedosa, con su marido quisimos restar importancia al asunto, aduciendo que simplemente podría tratarse de un error, quizás ella sin darse cuenta presiono el control con su cuerpo. El asunto termino ahí, como los tres trabajábamos y queríamos evitar el desgaste de los quehaceres domésticos decidimos buscar una empleada.

A los dos meses de estar viviendo en el departamento, contratamos a una mujer allegada de mi familia “Ana María”, una mujer a quien conocíamos hace más de 25 años para que se encargara del mantenimiento del inmueble, (en su momento ella estuvo a cargo de nuestra crianza, una persona de mucha confianza en nuestro círculo íntimo). Esta mujer hace poco se había separado del marido, luego de casi 30 años de matrimonio (el hombre la abandono para irse con otra).

“Anita” comenzó inmediatamente con sus labores pero al poco tiempo se desencadeno un viaje que nos llevó a lo inimaginable. Un martes al mediodía al regresar a mi casa, veo a esta mujer con mi perra en brazos llorando afuera de mi departamento, al serenarse un poco me relata lo siguiente; “estaba limpiando los muebles del comedor y de forma imprevista siento un grito fuerte en mi oído, al darme vuelta veo a tres hombres parados a poco más de un metro de distancia. Quede estupefacta al mirar como se desaparecían frente a mis ojos”.

La abrace tratando de calmarla y sugerí entrar a tomar un vaso de agua y apaciguar sus nervios, ingresamos y ambas quedamos sorprendidas, habíamos colocado en una mesa una cruz maciza de plata, esta se encontraba invertida, Anita me juraba que ella no había sido que no se atrevería a blasfemar de esa forma a Dios. En ese instante mi perrita comenzó a llorar de forma atroz e inmediatamente se prende el equipo musical a todo volumen, oímos una estática mezclada con voces muy graves. Corrimos despavoridas, no quisimos entrar nuevamente hasta que vinieron mi hermana y Álvaro.

Al contar sobre esto, “Nilda” lanzo una mirada de pánico total, solamente mi cuñado se rehusaba a creer, a la mañana siguiente mientras desayunamos, mi hermana me comenta que la noche anterior golpearon por muchas horas las paredes y puerta de su habitación, Alvarado acoto que decidido a saber que era salió al comedor y ahí encuentra subida sobre un mueble de gran altura a mi perra, aullando de forma leve, (mientras dormitaba en la madrugada pasada escuche ruidos pero no les lleve el apunte pensando que posiblemente era una discusión de parejas).

Nos quedamos mirándonos entre nosotros, mi hermana asegurando que algo estaba dentro de la casa, mi cuñado a quien ya la situación lo estaba convenciendo y yo quien también había sufrido en carne propia un hecho sobrenatural el día anterior. Anita solo nos escuchaba hablar mientras nos servía el desayuno. El miedo se fue gestando en mí, me daba terror incluso ir hacer mis necesidades al baño.

Al cabo de tres días, nuevamente regresando para almorzar, entro a mi departamento y pregunto en voz alta “Anita que hay para comer?” como no obtuve respuesta me pareció un tanto extraño, avance en dirección al baño (para llegar a él debía atravesar una pasillo) hago unos pasos y me llevo un sobresalto horrible, mire como sobresalía desde adentro una mano. Grite “Ana María, sos vos?” no obtuve respuesta, vuelvo a insistir “que te pasa mujer?, me diste un susto de aquello!” y nada.

Me arme de valor e ingrese al baño, veo el cuerpo en una posición extraña, las manos desplegadas del cuerpo, parada con las puntas de los dedos del pie, y la cabeza agacha, la mirada perdida, la iris y las pupilas del ojo de un color blanco. Estiro mi mano con la intención de tocar su hombro y en este instante la mujer levanta su rostro y me grita furiosa con voz de varón “no me toques puta, fuera de aquí, fuera”. Me tape el rostro con mis manos del susto, (no podía creer lo que vivía).

Llegue a preguntar “quien sos?” y me contesta “ya me vas a conocer!” (Inmediatamente se me vino encima para golpearme, tratando anticiparla le corte el paso sujetando sus brazos) solo me puse a rezar mientras lloraba, a cada rato recitaba el “Ave María”.

Por suerte unos instantes más tarde cayo desmayada en el suelo, este incidente marco el primer encuentro con aquel espíritu inmundo.

Ya calmada un poco, Anita llorando me dice “Dra no tengo control sobre esto, desde niña puedo ver o sentir cosas pero nunca lo conté por miedo a quedar como una loca”, yo solo le respondí “calma querida, vamos a encontrar una solución a esto”. El espíritu se ensaña con esta mujer, con los días Ana me reporta que en su casita han comenzado a suceder cosas raras, desde ruidos, golpes en la pared, hasta sentir que una fuerza extraña trataba de ahorcarla.

Cuando me di cuenta que la integridad física de mi amiga corría peligro decidí recurrir a la iglesia en busca de ayuda, (lo último que deseaba era uno de esos brujos estafadores) la primera respuesta que obtuve fue un rotundo “No” (el párroco me explico que era muy difícil llevar a cabo un exorcismo que primeramente se debía hacer un estudio de campo, descartar enfermedades mentales, recabar pruebas de la posesión y por ultimo obtener el permiso del obispo a cargo de la diócesis).

Me sentí decepcionada por las palabras del sacerdote, entre a mi departamento y me quede absorta en mis pensamientos, pasaron unos cuantos segundos y oigo “De dónde vienes perra? A quien fuiste a buscar?, ten cuidado con lo que haces porque si me sacan de este cuerpo me puedo meter en el tuyo!” era Ana María con la misma voz gutural, comencé a rezar en voz alta tapándome los oídos para no oír la risa macabra de esta mujer, posteriormente la risa se convierto en un grito desaforado.

Esa misma tarde, decidida a encontrar una solución al asunto, contrate una vidente (quien vendría a la mañana siguiente) tuve que faltar al trabajo para llevar a cabo esto, la médiums llego en el horario pactado, luego de saludarnos la hago pasar al comedor y sin perder tiempo, la mujer entro en una suerte de trance (por increíble que se escuche esto, en plena sala con las ventanas cerradas se hizo presente una fuerte brisa de aire). Luego de unos minutos vuelve en sí y me explica que en aquella habitación había un portal hacia otra dimensión (que había sido abierto por medio de una invocación previa). No podría cerrarlo porque las fuerzas que lo sostenían eran de carácter diabólicas, lo mejor que podía hacer era irme de ahí.

Esa misma noche concrete una reunión con Álvaro, para explicar la seriedad del asunto, trataba de convencerlo de que mudarnos sería la mejor opcion para nuestra seguridad, sin embargo mi cuñado era reacio, (trate de ponerme en su lugar, solo llevábamos tres meses en el departamento), me pidió que no contase nada a Nilda para evitar que esta se pusiera mal, mientras tanto se buscaría ayuda y pensaría mi propuesta de mudarnos.

Llego fin de año y gracias a la invitación de mi sobrino radicado en “EEUU” (hijo de Nilda y Álvaro) viajamos a “Miami” (esto me sirvió para descomprimirme un poco de la situación tan tensa que vivía) pasaron volando las dos semanas de vacaciones, en los primeros días de enero, regrese junto a mi cuñado a Colombia por causas laborales (mi hermana aprovecho para quedarse un poco más de tiempo junto a su hijo).

Al día siguiente de nuestra llegada, arriba Ana María a cumplir sus labores en nuestra casa, mientras me ayudaba a desempacar la ropa de mis maletas, iniciamos una conversación banal

– “que tal sus vacaciones doctora? “ pregunto
– “muy lindas Anita, y las tuyas?” conteste
– “normal pero eso sí, muy moviditas, el portero aprovechando que uds se fueron de viaje hizo entrar a unas fulanas al departamento para hacer una orgia”
– “mujer que dices, como sabes tú eso?” exclame sorprendida
– “simple porque yo estuve aquí también”

Levanto la mirada y allí estaba parada Ana María con el rostro contorsionado, se me abalanzo con la intención de golpearme, en ese instante me dijo “te extrañe, pero tenía que cuidar la casa”, grite pidiendo ayuda a mi cuñado, cuando este entro a mi dormitorio, todo el escepticismo de aquel hombre se desvaneció, por fin creería que todo lo que alguna vez comente era verdad. (Ana tenía los ojos completamente negros y hablaba con una voz gutural horrible).

Esto marco el inicio de una búsqueda implacable, trajimos chamanes, brujos, manos santos, etc. Todo con el fin de lograr traer la paz a nuestro hogar.

Conociendo la naturaleza tan miedosa de mi hermana junto a su marido la obligamos a extender su estadía en “EEUU” lo que más se pudiera, con el fin que ella no tenga que vivir este tipo de experiencias. Sin embargo por más precauciones que tomamos en algún momento tendría que regresar por su trabajo y fui así que vuelve luego de casi dos meses de ausencia.

El día previo en que llegaría mi hermana, Anita nuevamente entro en un estado de posesión, como esta vez la situación era más caótica (llegaba mi hermana y no tenía que verla en ese estado), con mucho esfuerzo convencimos a mi amiga de ir a la catedral. Para su mala suerte, Nilda adelanta el viaje de regreso por un día, y con la desgracia para colmo de arribar en un horario en que ambos (tanto su marido como yo) estábamos en la iglesia con Ana María. En realidad no estaba tan sola del todo, (ya que ella tenía a mi perrita).

En el momento en que paramos el auto en la entrada de la iglesia, Anita que estaba en el asiento trasero nos dice “Uds piensan que la pueden proteger?, tontos”. Álvaro refuto enojado “de que hablas?” y ese instante suena su celular, era su esposa que a los llantos pedía que regresara ayudarla, el mal nos estaba atacando desde varios frentes ahora, decidimos volver para calmar a mi hermana (esta última se encontraba con un ataque de nervios en la vereda del edificio).

Al vernos nos cuenta que al entrar al departamento se sintió invadida, aun cuando no veía a nadie percibía que había varias presencias, en el momento que va hasta la heladera para tomar un poco de jugo, le tiran del cabello y la empujan (logrando que cayera al piso), la perrita aullaba de forma lastimera a su lado. Decidimos sincerarnos y contamos toda la verdad, mi hermana decide sacar una licencia e irse con su hijo, solo volverá una vez que hayamos solucionado el problema del departamento.

Sentí hundirme en lodo, no encontraba solución, todas las alternativas se fueron acabando, por esas casualidades tomo conocimiento de un sacerdote avezado en la demonología llamando “Andrés Tirado”, especialista en casos de liberación difíciles, con esta poca información fui a buscarlo, di con este cura, tuve que esperar varias horas hasta que me atendió, un gran número de personas esperaban verlo. Dado los caracteres de mi relato, el padre pidió concretar una visita en mi departamento lo más antes posible.

A los pocos días vino este sacerdote, apenas ingreso al inmueble nos dijo “hay muchos espíritus aquí, pero también hay algo mucho peor, un demonio” comenzó a recorrer los ambientes uno por uno, al llegar a la cocina sale a su paso Ana María y le dice “que queres acá payaso?, venís a enfrentarme?”. Acto seguido Anita corrió con la intención de golpear al cura, sino fuera por Álvaro que la contuvo, lo hubiese concretado sin dudas.

El padre comenzó a orar, mientras mi cuñado y yo sujetábamos con fuerza a esta mujer, alrededor de media hora más tarde, Ana volvió en sí, no recordaba nada de lo que había ocurrido previamente, todos reunidos el cura nos explica que en el caso de mi amiga, habían varios espíritus (llevar un exorcismo adelante es muy relativo con el tiempo, puede durar, días, semanas, meses o años dependiendo del caso).

Luego de obtener el permiso de la diócesis iniciamos con el rito, cada uno de estos encuentros iban dilucidando la historia oculta del inmueble, es así que nos enteramos, que el portal había sido abierto por una mujer joven encargada de la limpieza del anterior propietario por medio de invocaciones satánicas en el lugar, esta muchacha se había enamorado de su patrón y ese enamoramiento con el tiempo se convirtió en una obsesión mal sana, (este hombre se rehusó a aceptarla), y al final fue objeto de una brujería muy fuerte (logrando acabar con su vida), el cuerpo estuvo cuatro días hasta que la policía alertada por el olor nauseabundo dio con él. La autopsia revelo que la muerte se debía por un infarto.

El padre pidió que las nuevas sesiones se llevaran a cabo en medio del monte, (esto se debe a que aquí se haría un recambio de energías, se estaría en contacto con la naturaleza y demás creaciones de Dios). Se fue prologando, el demonio se negaba a decir su nombre, el padre que insistía con las oraciones de expulsión, la última sesión fue tremenda, el demonio explico que la amante del marido de “ana” lo había convocado para ocasionar la ruina de la misma. Si a este conjuro le subamos, las circunstancias de mi departamento y la sensibilidad de esta mujer para ver cosas, era la combinación perfecta para este desenlace.

El padre advirtió a la mujer que no volviera a nuestro departamento por un tiempo, este sacerdote vino en reiteradas ocasiones a nuestro inmueble para lograr la purga de nuestro hogar sin embargo me fue sincero al decir que ese portal abierto no se podría cerrar, el lugar ya estaba maldito, lo mejor sería marcharse, entre en una suerte de obsesión quería estar ahí, limpiarlo y poder vivir tranquila, aun cuando Álvaro me clamaba que nos marcháramos.

Pasaron varios días y al regresar de trabajar, entro al comedor y me encuentro nuevamente con la cruz de plata colocada en forma invertida, me agarro un escalofrió tremendo pero me enfurecí, esto no me asustaría, esa misma noche me despierto con ganas de ir al baño, me dirijo allí, al abrir la puerta me doy con que ese pequeño habitáculo se estaba incendiando, llamo a los gritos a mi cuñado y este al llegar puso un rostro de seriedad total. Con la ayuda del portero podemos controlar el fuego, pero estaba claro no podíamos estar otro día mas en ese lugar, no había duda que de quedarnos aquel espíritu maligno nos mataría, fue así que resignados huimos del apartamento para buscar otro lugar en donde vivir…

créditos a quien corresponda