Uno de mis tíos era músico tocaba la guitarra de manera profesional y tenía una mecedora donde le gustaba sentarse para ver la televisión. A los pocos días de morir – me cuenta una prima – se manifestaron algunos hechos inexplicables.

De repente en las noches escuchaban que alguien caminaba en las noches cerca de donde está la mecedora o que alguien tocaba la guitarra. Cuando una de mis primas se armó de valor y bajo a la sala para ver que ocurría observo que de repente comenzó a moverse la mecedora, sin que hubiera corriente de aire o que alguien la hubiera movido.

Ella lo tomo como una despedida por parte de su padre.