Cuentan que en la localidad de Lo Abarca a don Ignacio Vera y su acompañante como a eso de las once de la noche, al pasar justamente por el paso llamado del Coligue ubicado en El Fundo de Las Pataguas Grandes, mientras bajaban por la quebrada tuvieron la extraña sensación como si mucha gente estuviera trabajando arduamente con picos, con palas y carretillas, justamente halla por el lugar donde ellos tenían que pasar para poder llegar a su destino.

En ese mismo lugar pero a don Segundo Muñoz, le ocurrió otro acontecimiento que hasta el día de hoy ha dejado pensando a muchos de que realmente haya sucedido, don Segundo es carbonero de la región y él elabora su carbón con la leña de los arboles viejos del bosque; una noche como a eso de la una de la madrugada mientras don Segundo Muñoz terminaba de tapar las trancas del horno con piedras a lo lejos vio como sí los árboles se desprendieran de la tierra y salieran volando por el cielo, y de un momento a otro vio como el bosque de la quebrada comenzó a arder  en llamas, este suceso fue muy extraño para el señor Muñoz pues lo que en un principio pensó que era una visión duro más de una hora. Y de pronto un fuerte viento soplo apagando por arte de magia aquel incendio.

Al día siguiente don Segundo conto a sus conocidos lo que había visto pero al ir a ver el lugar donde el señalo los sucesos no había ningún árbol quemado y todos los arboles estaban en su lugar como si nunca hubiesen sido arrancados.

Estos sucesos y otros más les han llegado a ocurrir a distintas personas y siempre en las noches, pues dicen los que por ese lugar caminan que se encuentra oculta una gran mina de oro, y que los espíritus que resguardan la mina provocan estos fenómenos extraños para que nadie la pueda encontrar.