Alfredo es un hombre que lleva más de 15 años de dar servicio como taxista, ahora trabaja en una base de taxis en un hotel de prestigio en la Ciudad de México, antes lo hacía de forma independiente. El no creía en las historias de fantasmas que ha escuchado, donde el pasajero que se sube a los pocos minutos desaparece pero esa noche cambio de parecer.

Les tengo más miedo a los vivos que a los muertos – dijo Alfredo – esa noche, – nos relata el taxista – salí a trabajar como todas las noches, lleve a unas personas que venían de puebla al centro de la ciudad pero ya fue en la tarde. Después fui a ver a una persona que me iba a vender unas llantas para mi carro, luego de hacer el negocio me di una vuelta para ver si encontraba algún pasajero.

Dice el taxista que ha eso de las once de la noche un hombre le hizo la parada, esa persona se veía normal con una camisa negra y unos jeans de color azul, en cuanto subió me dijo que lo llevara a vallejo – comenta el taxista. En el trayecto comenzaron a platicar amenamente, el señor me inspiro mucha confianza al grado de platicarle los problemas que tengo en casa con la esposa y con mi suegra, entre otras cosas le dije la verdad ya estoy cansado muy cansado de todo esto, – el señor me dijo – mi amigo no se preocupe eso no es nada a mí me ha ido peor por eso ando penando.

Me dio risa su comentario y cuando mire por el espejo retrovisor, ya no estaba. Como si estuviera a punto de chocar Alfredo freno con brusquedad volteo hacia donde se hallaba el señor y este había desaparecido.

Sentí mucho miedo temblaba y lo único que hice fue orillarme para tranquilizarme, rece y me fui a mi casa temiendo que se me apareciera de nuevo. Es una experiencia que nunca olvidara y espera jamás se repita.