Tenía un departamento en una unidad habilitación que compartía el área de lavado con otras cuatro viviendas. La ventana de los baños daba a esta área ya que se encontraba en la parte central de los mismos.
Llegaba de trabajar a las 19:00 horas y un día mi esposa me comento que mientras lavaba escucho como la vecina maltrataba a su hijo.
Reaccionando típicamente le dije que no le tomara importancia, que en ocasiones la gente tiene destellos de furia y los expulsa con los más débiles (¿que tonto verdad? justificar el maltrato no debe ocurrir por ningún motivo).
Pasaban los días y la queja y preocupación diaria de mi esposa era el maltrato a ese pequeño.

Más que por el niño, fue para evitar las quejas de mi esposa que decidí investigar.
Estuve atento escuchando desde la ventana de mi baño y ocurrió; escuche la voz de una mujer joven dándole golpes a un niño pequeño, cálculo de unos 4 o 5 años que por el sonido parecía que se encontraba desnudo porque lo estaba bañando. Deje pasar ese día para pensar cómo podría poner fin a ese sufrimiento.
Los maltratos no paraban, a diario se daban; desesperado fui un día al departamento en cuestión pero ahí no vivía nadie. Investigue en los otros departamentos y nadie escuchaba nada.
Invite a unos amigos sin comentarles nada de lo que ocurría para que no se sugestionaran y esto pudiera influir en su reacción.
Ala hora en que normalmente ocurrían las escenas de golpes, una de mis amigas me comento que al ir al baño escucho cómo le pegaban a un niño y este suplicaba con su vocesita el perdón de su madre.
Sin poder aguantar más les conté lo que ocurría desde hace tiempo y que no sabía que hacer. Entonces decidimos poner un recado en la puerta engañando a los propietarios de que les querían invadir el departamento.
Fue así como pudimos encontrar a la dueña; le contamos lo sucedido y nos dijo llorando que las voces que escuchábamos eran las de su hija y su nieto. Su hija fue violada y de ahí surgió el niño, todos los días desde su nacimiento lo maltrato; un día el niño no aguanto y murió.

Su hija, al ver lo que había hecho se quitó la vida. Fue así como la señora abandono el departamento y por más que lo intentó no lo pudo vender ni rentar; la gente durante las entrevistas sufrían de vómitos, otros se sentían observados, veían pasar bolas negras como de pelo de una recamara a otra.

En fin, ni los familiares querían habitarlo. Con esa explicación y sabiendo que la señora le había mandado bendecir y hacer varias misas nos quedamos tranquilos.
Pero al pasar de los días, los llantos eran a toda hora y dentro de mi departamento. Un día viendo la TV en la recámara con la luz apagada mi esposa me dijo que si veía lo que estaba en el rincón junto a la mesa de la TV. Eran unos ojos rojos que nos observaban atentamente sin pestañear. Me levante de la cama para prender la luz, y vimos como se hacía como una bola de pelos negros y salía de la recámara; la busque por toda la casa y nada.
Sobra decir que me deshice del departamento (yo si pude), y me retiré a vivir un tiempo con unos familiares muy religiosos.
Afortunadamente ya no volvimos a tener contacto con ese ser, ni con la madre y el niño.
Si les interesa les diré que el departamento está habitado por un conocido mío, el cual no sabe nada de esto y nunca ha tenido una manifestación extraña. Para que enterarlo.