Hace poco más de 20 años en una casa ubicada en la calle “Lareategui” esquina con “Mezones”, una familia presenció sucedos sobrenaturales.

Pasaron cosas extrañas, causaban miedo, pero al cabo del tiempo se nos fueron haciendo cotidianas.

Todos los días a las cinco de la tarde jorge y su esposa mirella escuchaban que alguien susurraba a su oido, veían asomarse unas botas negras detrás de las cortinas como si alguien estuviese oculto. Por las noches algo los despertaba dando golpes en su cabecera.

Al fondo en el patio de lavado estaba el piso levantado, decían que era una tumba.

Un día Mirella vió un hombre extraño al fondo de la casa, vestía ropa sucias en un sombrero maltratado y cargaba una cubeta.

Le grite preguntando: ¿Quién esta ahí? En un parpadeo desaparecio, en el ambiente quedo un olor asqueroso.

Yo cuando llegue a mi casa mi mujer me contó lo sucedido, ella estaba así espantada, la verdad en ese momento yo pense que era su imaginación.

Días después una noche Jorge escucho que su esposa Mirella gritaba en la cocina. Apresuradamente Jorge llegó hasta donde estaba ella, Mirella gritaba:

¡Ahí esta, ahí esta!

Ella señalaba hacia un punto vacío, Jorge no sabía que hacer.

Yo le preguntaba: ¿Dónde? ¿Dónde? Para tranquilizarla aunque la verdad yo ya me había puesto nervioso con tanto grito camine hacia donde ella me señalaba, hacia donde me decía ella.

Tratando de tranquilizar a su mujer Jorge extendió un brazo hacía donde ella señalaba preguntando si ahí estaba lo que ella veía. Al hacerlo Jorge sintió que su mano chocaba contra un cuerpo invisible y percibió un olor nauseabundo.

La verdad aquello fue algo de esas cosas difíciles de olvidar. Fue algo terrible, la impresión me duro muchos años.

Contando lo sucedido a uno de sus amigos, unos de ellos les platicó que en esa casa vivió un solitario hombre llamado Tereso el cual al morir al no tener recursos económicos para pagar su entierro, fue enterrado en el patio de lavado y que por eso el piso de ese lugar estaba levantado.

Dejamos esa casa, mucha gente que vive por ahí cuenta que el espectro de ese hombre sigue apareciendose por ese rumbo siempre cargardo una cubeta y dejando aquel olor asqueroso.