En un día común podemos interactuar con personas que jamás hemos visto, ya sea porque nos preguntan por una dirección una callo o porque recibimos de ellas un servicio. El motivo o las circunstancias son variados, lo insólito de este hecho que podría parecer hasta aquí insignificante es que en muchas ocasiones esta gente ya está muerta y no lo sabemos hasta después.

Los hechos ocurrieron por allá del año 1974 en Nicolás Romero en el Estado de México, la protagonista de esta historia la señora Piedad recuerda así su experiencia.

Yo vendía muebles máquinas de coser y al negocio llego un señor ya grande de edad preguntando por una de esas, la cual se la mostré pero le mostré varias de diferentes precios y él se inclinó por la más costosa para esto me dijo que tenía que decirle a su mujer, traerla para que ella la viera pero que sería hasta el día sábado porque ella trabajaba. Le tome su dirección y me dijo que era un domicilio conocido porque estaba en la calle principal además de que su casa era la única que tenía escaleras de cemento que preguntara por el señor Julio Sánchez.

Cuando regrese a Villa Nicolás Romero a visitar a unos clientes venia en el camión y sentí como si alguien me hubiera dicho – te tienes que bajar aquí porque debes ver a este señor –, me baje y le pregunte a una señora en donde vivía el señor Julio Sánchez y ella me dijo que adelante donde estaban unas escaleras de cemento. Encontré las escaleras toque y salió una mujer joven le pregunte que si no estaba su esposo y me dijo que no que llegaba hasta las cuatro, le dije que su esposo se interesaba en una máquina, me paso y comencé a mostrarle los modelos que teníamos.

A la señora le gusto el mismo modelo que al señor pero me dijo que lo esperáramos, cuando llego el señor Julio Sánchez  no era el mismo que yo había recibido en el negocio pues este era un hombre joven, chino, algo y bien vestido. La señora en cuanto lo vio le dijo – te están esperando –, al ver que no era él lo que hice fue mostrarle el catalogo y el escogió la máquina de mayor precio.

Se hizo el pedido pagaron de contado y al otro día que fui a entregarles la maquina le dije a la esposa del señor Julio – señora que cree que su marido no fue el que me vio en el negocio –, ella me dijo – eso mismo me comentó mi marido, pues que señor la envió para acá –, yo le respondí – a mí me envió el señor Julio Sánchez un hombre ya grande y la verdad se veía bastante pobre, por eso me sorprendió que quisiera la máquina de mayor precio –. La señora se me quedo viendo con asombro y su marido me dijo – sabe que señora ese señor que usted busca es mi papá pero tiene 7 años de muerto – yo no lo podía creer incluso me llevaron al cuartito donde él vivía, curiosamente el techo de su casita ya estaba derrumbado.