Este relato me lo hizo hace años una tía que vive en Veracruz, esto ocurrió cerca de Catemaco lugar que es famoso precisamente por sus brujos. Hace años vivía una señora que podía transformarse en bruja gracias a un ritual, ella se colocaba enfrente de una cazuela grande en la cual hervía agua y echaba hierbas hacia una especie de oración y comenzaba a quietarse las piernas.

Lo más sorprendente de esto es que no era una mujer que viviera sola sino que tenía marido, pero que por las noches se transformaba y salía cuando él no estaba. Un amigo de su esposo le dijo que su mujer era una bruja y que todo el pueblo ya lo sabía, incrédulo pero si con mucha curiosidad decidió un día engañar a su esposa.

Una tarde le dijo que tenía que salir que regresaría al día siguiente, se marchó y a las pocas horas regreso para ocultarse cerca de su casa. La señora se confió por completo y espero que llegara la noche para comenzar su ritual, el marido a través de un hoyo que había hecho en la pared vio todo el ritual.

La bruja según cuentan se quieto las piernas y le brotaron otras como de gallina, su rostro se desfiguro y salió volando; el hombre al recuperarse de la impresión, tomo las piernas y las escondió. Al día siguiente el hombre supuestamente, regreso a su casa y encontró a su mujer tendida en la cama le pidió que le sirviera de desayudar y ella le dijo que se sentía muy mal, que la disculpara pero que no podía atenderlo.

El sabiendo ya de con quien estaba jalo la cobija con la que se cubría las piernas y descubrió que su esposa tenia las piernas de un animal, la bruja le dijo que si no quería morir le regresara las piernas. Pero el hombre no accedió y según cuenta la leyenda los dos desaparecieron para siempre.